Con ritmo, trend y letra pegajosa, los artistas encabezan los charts de la radio colombiana.
Sin duda Sendé y Hopi Sendé fue la cereza del pastel ofrecido por Ryan Castro en 2025. El antioqueño sirvió ritmo, color, sabor y dancehall al urbano colombiano con una mezcla de cultura e historia personal en los discos que, en definitiva, elevaron su estatus a estrella.
Si bien en 2025, el antioqueño captó la atención de todos con Sanka y Ba Ba Bad Remix, al finalizar año La villa, poco a poco tomó fuerza en plataformas y la radio. La canción junto Kapo y Gangsta no buscó irrumpir sino consolidar. Desde su lanzamiento en noviembre de 2025 hasta la fecha revela algo más interesante que un simple pico viral: muestra la anatomía de un crecimiento tardío que casi se convierte en fenómeno.
La villa, una estrategia de bajo perfil que hoy es centro de conversación
Para un artista del calibre de Castro, que venía de lanzar su segundo disco, llenar el MedPlus y anunciar para 2026 su primer Atanasio Girardot; no era momento de lanzar toda la carne al asador y, La villa fue la prueba de que lo bueno se hace esperar; el motivo era evidente: Beéle. Sin duda, el barranquillero cambió un poco las reglas del juego y La plena lo hizo el líder del panorama local urbano.
Por tal razón, el inicio en charts de La villa fue sorprendentemente discreto. Durante noviembre, las cifras diarias se movieron en terreno bajo. No hubo explosión inmediata, ni ese arranque estratosférico que suelen acompañar los lanzamientos de la primera línea del urbano latino. Al tener en cuenta el ruido causado por ‘Borondo’ y el impacto de subgéneros como dancehall y afrobeat, el público necesitaba un respiro tras una sobrecarga musical que duró todo un año.
Empero, todo cambió conforme pasaron las semanas. A mediados de diciembre el tema de Ryan, Kapo y Gangsta, fue el aire perfecto para la industria y oyentes; si bien empezó a ser más programada, la explosión se dio después. Es decir; a días de lanzado el trend que ahora todo replican en redes. Esto no significa que el éxito se deba exclusivamente a TikTok e Instagram, dichas plataformas solo catapultaron algo que ya venía subiendo.
El punto de quiebre
Enero enciende la mecha que hoy tiene a Colombia bailando. El verdadero impulso llega el primer día de 2026, casi como un presagio de año nuevo, logros nuevos, las reproducciones saltan de cifras de dos dígitos a romper la barrera de los 100 diarios, y poco después superan los 200.
Ahí ocurre algo clave: el crecimiento no es un pike aislado. Se sostiene. Picos de 212, 228, 227 y hasta 233 reproducciones marcan el momento más alto del ciclo. Y durante varios días consecutivos, el tema se mantiene en una franja sólida por encima de 175–200. Eso no es casualidad. Es señal de que el track encontró su espacio en playlists, algoritmos o en repetición real del público.
Sin duda La villa logró algo que en la actualidad se ve poco en el urbano: crecimiento medido y no impacto por tendencia. Claro está que lograr ser el número uno no es difícil; lo complejo es mantenerse. A diferencia de otros éxitos de fin de año “La villa” no colapsa tras el pico. Oscila. Respira. En el ecosistema del reggaetón — donde la curva suele ser explosión y caída — esa estabilidad es un pequeño triunfo, uno que lo tiene hoy codeándose con figuras como Yeison Jiménez y Grupo Firme.
Por: Jenny Ramírez

