La agrupación lidera los charts radiales colombianos con un sonido que no apela a la nostalgia ni a fórmulas.

La salsa no suele pedir espacio en los rankings: lo toma cuando está lista. Eso es exactamente lo que ocurrió con Mala costumbre, el más reciente sencillo de Guayacán Orquesta. A casi dos meses de su estreno, la canción vive su mejor momento. Se codea con La villa, de Ryan Castro y Kapo, como uno de los temas más solicitados del país. Y no es para menos, dado que se posiciona como el segundo más sonado en la radio, consolidándose como uno de los fenómenos más llamativos de 2026.

El dato no es menor. En un Top 10 dominado durante meses por canciones que parecían inamovibles, Mala costumbre irrumpió con una propuesta que no sigue tendencias pasajeras ni se apoya en fórmulas prefabricadas. Es salsa en estado puro, con el sello inconfundible de Guayacán: arreglos sólidos, percusión protagonista, metales precisos y una narrativa emocional directa que conecta desde la primera escucha.

En ese sentido, Guayacán Orquesta no está regresando a la conversación: nunca se fue. Pero con Mala costumbre logra algo especialmente relevante para el momento actual de la industria: competir en igualdad de condiciones tanto en radio como en streaming. Mientras muchas canciones funcionan mejor en un solo frente, el sencillo ha mostrado un desempeño consistente en ambos espacios. Esto confirma algo que no es nuevo, pero sí revelador: la recepción transversal que cruza generaciones y hábitos de consumo.

En cuestiones de letra, la canción apuesta por una temática clásica -el amor que se repite, aunque sepamos que duele-, pero la ejecuta con una claridad y un pulso contemporáneo que evita la nostalgia vacía. No hay intentos de modernizar la salsa a la fuerza ni concesiones estéticas evidentes: el atractivo está justamente en la fidelidad a una identidad construida durante décadas. Guayacán entiende que su fortaleza está en sonar a sí misma, incluso cuando el contexto musical parece empujar en otra dirección.

En definitiva, esto es algo que se agradece. En radio, Mala costumbre encontró un terreno fértil al ofrecer una canción pensada para crecer progresivamente y explotar en coros memorables. Este elemento es más tradicional de la industria como tal que de la agrupación en sí; no obstante, permite un diálogo directo con la radio colombiana que es receptiva a la salsa bailable y emocional. En plataformas, en cambio, el crecimiento ha sido impulsado por playlists, recomendaciones orgánicas y la circulación natural del tema en redes sociales.

Más allá de los números, el ascenso de Mala costumbre funciona como un síntoma. La salsa vuelve a incomodar la estabilidad de los rankings, recordando que el público colombiano sigue respondiendo a canciones con carácter, groove y una identidad clara. No se trata de un revival ni de un gesto retro: es una reafirmación de vigencia.

Mala costumbre no solo ocupa un lugar en el Top 10; reabre la conversación sobre el lugar de la salsa en el panorama mainstream actual, desplazando certezas y desacomodando hábitos de escucha que parecían consolidados. En una industria en la que el éxito suele responder a la tendencia, Guayacán apuesta por algo más duradero: canciones que crecen, se sostienen y terminan imponiéndose. La salsa, una vez más, no pidió permiso. Simplemente volvió a sonar donde siempre ha sabido hacerlo.

Por: Jenny Ramírez

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