Hay inquietud en el sector salud por las declaraciones que dio el presidente Abelardo de la Espriella la semana pasada sobre el futuro de las entidades promotoras de salud (EPS) que “no sean viables”, sobre las cuales dijo que “deberán ser liquidadas”. Aunque parezca una obviedad el sacar de operación una entidad que no esté apta para atender pacientes, mencionar las palabras “liquidar” e “inviable” llena de más incertidumbre un sistema que vive una situación financiera y de atención crítica.
Las palabras del jefe de Estado el pasado viernes en la Cumbre de Gobernadores fueron que las EPS “que sean viables y puedan garantizar una buena atención tendrán la posibilidad de recuperarse; las que no lo sean, deberán ser liquidadas de manera ordenada pensando siempre en los intereses y las necesidades de sus afiliados”.
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Posteriormente, expresó que la prioridad “inmediata e inaplazable” de su Gobierno “es recuperar la atención de los pacientes y corregir el desastre que dejó el régimen corrupto que acaba de salir del poder. Hoy tenemos a cientos de miles de compatriotas esperando procedimientos, tratamientos y medicamentos”.
Después habló de la urgencia y necesidad de conocer las deudas del sector y crear un mecanismo para sanearlas y confirmó que su Administración “calculará con criterios técnicos y atendiendo las diferencias territoriales” la financiación del sistema, tras hacer alusión al “chu, chu, chu” de su antecesor, Gustavo Petro, con el que dijo “se lesionó gravemente el sistema de salud y se creó una crisis humanitaria”.

