“Creo que tendré el honor de tomar Cuba de alguna forma. Es un gran honor. Puedo hacer lo que quiera con ella”, ha dicho el presidente estadounidense mientras la isla se queda sin luz y busca abrirse al comercio con EEUU.
Presidente de los Estados Unidos Donad Trump. Photo The White House Press.
Por: Pablo R. Suanzes Corresponsal diario EL MUNDO de España en Washington D.C.
Fuente Diario EL MUNDO de España
El presidente estadounidense, Donald Trump, quiere recrear en Cuba, pero sin necesidad de una intervención militar, lo logrado en Venezuela. Y el primer paso para ello es que Agustín Díaz-Canel, el líder cubano, renuncie al poder. Así lo afirma el lunes The New York Times citando a cuatro fuentes implicadas en las negociaciones entre la isla y el Ejecutivo estadounidense.
El diario, que ha lanzad la noticia, matiza sin embargo en el interior el alcance de la idea. “El mensaje de la administración Trump de que el Sr. Díaz-Canel debe marcharse no se ha articulado como un ultimátum, sino que se ha presentado como un paso positivo que allanaría el camino para acuerdos productivos”, apunta citando a una de las fuentes. “Estados Unidos ha indicado eso sí que no puede concretarse ningún acuerdo con él al mando”, añade siempre según esa persona.
La situación en Cuba es crítica, y el apagón por el colapso del sistema eléctrico este lunes lo demuestra bien. Desde la caída de Nicolás Maduro, y las amenazas a México, Cuba se ha quedado sin combustible y a duras penas tiene energía para el día a día, con cortes del suministro cada vez más profundos. La desesperación en el Gobierno comunista, con cada vez más protestas y manifestaciones, es total. Hasta el punto de haber empezado negociaciones con su eterno enemigo en Washington.
El diario neoyorkino explica que Trump, que habla cada día de la situación con satisfacción y que hoy mismo ha vuelto a presumir de que puede hacer lo que se le antoje, quiere la cabeza de Díaz-Yanel, pero no la caída completa del régimen. Esto es, lo mismo que en Venezuela, donde ahora mantiene unas “relaciones extraordinarias” con la presidente interina Delcy Rodríguez, como ha vuelto a reiterar hoy, elogiando los vínculos y los acuerdos petroleros especialmente.
Que caiga el rostro visible del régimen y sea sustituido por alguien dispuesto a cooperar con la Casa Blanca.
No es sin duda lo que los millones de cubanos en el exterior esperar, especialmente los que viven desde hace décadas en Cuba esperando la caída del comunismo. Pero es lo que mejor se ajusta al sistema de esta administración. “Creo que tendré el honor de tomar Cuba. Es un gran honor. Tomar Cuba de alguna forma. Creo que puedo hacer lo que quiera con ella, si quieren saber la verdad”, ha dicho hoy mismo Trump en una de sus intervenciones ante los medios.
Díaz-Canel, de 65 años, es presidente de Cuba desde 2018, y en teoría le quedan dos años de mandato. Igualmente, es el presidente del Partido Comunista. Hasta ahora, la administración Trump no ha dicho nada sobre la familia Castro. Ni de Raúl ni de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, que es uno de los negociadores principales y que trata con el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, que a su vez es hijo de inmigrantes cubanos que se emigraron antes de la Revolución.
Pero cree, dice The New York Times, que la salida de Díaz-Canel y su equipo sería suficiente para provocar cambios estructurales en la economía cubana. Con EEUU como “patrón” en la distancia, supervisando una transición hacia el capitalismo y permitiendo que sean los estadounidenses los que saquen provecho de ello. Hoy mismo, Trump ha alabado la “belleza” de su territorio y mencionado de pasada el potencial turístico con su “gran clima”.

