Testigos de Jehová. Foto: Freepik
Las víctimas cuentan cómo la organización moldeó poco a poco sus vidas y crecieron sin poder hacer amigos, celebrar su cumpleaños o desarrollar libremente su sexualidad.
Fuente Agencia EFE
Compuesta de tres episodios que se emitirán a la vez, esta nueva serie explora cómo funciona esta institución fundada en Estados Unidos en 1881 a partir de los testimonios de personas que han abandonado la organización por diferentes motivos, expertos en sectas o periodistas.
Esta docuserie, basada en el pódcast del diario ABC ‘Los expulsados del paraíso: sobrevivir a los Testigos de Jehová’, recorre un arco muy definido en la vida de las víctimas: desde sus inicios en esa familia de amor y fe, pasando por su traumática expulsión o abandono y, posteriormente, cuando consiguen unirse en el dolor y autodenominarse “víctimas”.
El director de la serie producida por Boxfish, Pablo Aguinaga, los relatos que compartían los exmiembros de los Testigos de Jehová “eran demoledores, era gente que estaba muy destruida, que había sufrido mucho y que había perdido a la gente que más quería”.


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Unas experiencias que describen situaciones de acoso, abuso sexual, homofobia, machismo y un control inflexible de los miembros de la organización bajo la excusa de unidad y protección, por lo que Aguinaga agradece a todas las víctimas su participación por haber revivido esas vivencias.
“Nosotros en ningún momento tomamos partido, no nos corresponde. Simplemente damos voz a una serie de exmiembros que cuentan un relato en primera persona: su paso por esta organización, cómo lo vivieron y cómo les afectó todo esto a su vida”, remarca el director, que asegura que su objetivo es contar la historia de la manera “más aséptica posible” para que luego el espectador se haga su idea.
Enfatiza que en ningún caso esta docuserie “va en contra de los Testigos de Jehová ni en contra de la libertad de creencias y la libertad de culto”, aunque cree que sorprenderá al público por los aspectos desconocidos sobre las normas y obligaciones de esa entidad que revela.
Las víctimas cuentan cómo la organización moldeó poco a poco sus vidas y crecieron sin poder hacer amigos, celebrar su cumpleaños o desarrollar libremente su sexualidad -la organización castiga la homosexualidad con la expulsión-, siempre bajo la constante amenaza de la inminente llegada del Armagedón, el fin del mundo. EFE


