Todo sucedió el 6 de julio en Dosquebradas. El hombre es acusado por delitos de violencia intrafamiliar y abuso animal.
La caída de una perrita desde un octavo piso en un conjunto residencial de Dosquebradas, Risaralda, provocó una fuerte reacción entre ciudadanos y organizaciones defensoras de animales. Las primeras informaciones conocidas por las autoridades indicaban que el animal había sufrido graves lesiones tras precipitarse desde uno de los apartamentos del edificio. La situación fue atendida por organismos de protección animal y por personal veterinario, mientras se iniciaban las investigaciones para establecer cómo ocurrió el hecho.
Según los testigos del hecho, la dueña del animal estaba en una pelea con su pareja sentimental, quien, presuntamente, la agredió y, aparte, como represalia, lanzó a su mascota desde el piso en el que se encontraban. Aunque sobrevivió a la caída, presentó múltiples fracturas y lesiones de consideración, por lo que tuvo que ser trasladada de urgencia a una clínica veterinaria para recibir atención especializada, sin embargo, el esfuerzo fue en vano, ya que la perrita, de raza Shih Tzu, falleció.
El hombre fue capturado en el mismo lugar de los hechos durante la madrugada, luego de que varios vecinos alertaran a las autoridades sobre lo ocurrido. Tras su detención, la Fiscalía General de la Nación inició el proceso judicial correspondiente y, posteriormente, un juez de control de garantías determinó que Mora deberá enfrentar la investigación privado de la libertad en un centro carcelario mientras avanzan las actuaciones del caso.
De acuerdo con la Policía de Pereira, el presunto responsable fue capturado en flagrancia. Las autoridades indicaron que, durante el procedimiento, el hombre se encontraba en un alto estado de exaltación y se negó a acatar las órdenes impartidas por los uniformados, por lo que fue necesario reducirlo y someterlo mediante el uso de la fuerza para efectuar su detención.
De acuerdo con las autoridades, el capturado deberá responder por dos delitos. El primero está relacionado con la muerte del animal, una conducta que actualmente es sancionada por la Ley Ángel, normativa que fortaleció las penas contra el maltrato animal en Colombia. Según los elementos recopilados por la investigación, este hecho tendría además un agravante, debido a que habría ocurrido en un espacio público y, presuntamente, como una forma de represalia contra su expareja, circunstancia que será evaluada dentro del proceso penal.


